EL AUTÉNTICO LÍDER

´´A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros´´. Nelson Mandela, Discurso de Apertura (1994).

Desde el surgimiento de la vida en la faz de la tierra, el ser vivo acude a su capacidad creativa para subsistir y adaptarse a distintas circunstancias en el proceso evolutivo, lo que ha permitido el desarrollo de todo ser vivo, con una gran diferencia del Homo sapiens que empezaba a desplegar su capacidad de raciocinio. Por lo que, la única esperanza en el futuro está en la capacidad creativa del cerebro humano; sin embargo, la capacidad creativa del ser humano en estas últimas décadas ha sido rápidamente sumida por el facilismo y avance vertiginoso de la inteligencia artificial, afectando profundamente a la capacidad reflexivo, analítico, crítico y creativo de las personas, lo que a algunos nos preocupa severamente y otros viven felices a costa de ella.

En estos tiempos donde el individuo atraviesa momentos de una generalizada crisis moral y racional. Frente a esta realidad, empezamos planteando que la sostenibilidad de la humanidad a largo plazo dependerá en gran medida de su capacidad creativa e innovador; por lo que, es un desafío homérico recobrar y empoderar al individuo como ente reflexivo, analítico, crítico y creativo; formados con principios e integridad, naturalmente con cualidades del mañana como es la versatilidad, competitividad y plenitud. La competencia aguda en el contexto actual de la sociedad no es por el capital, la riqueza, la tecnología avanzada, o por la cuota de mercados, es por el capital humano. El conocimiento es ahora el activo más valioso de las sociedades (lo que tú sabes), y la rapidez con la que tú puedas reaccionar es la clave para gestionar el proceso transformador.

La mayoría de las personas están más enfocados en lo que sucede en el presente que reflexionar en el futuro; sin embargo, precisamente, dedicar tiempo a reflexionar sobre lo que puede acontecer en el futuro es el secreto del pensamiento prospectivo y visionario de un auténtico líder, ello marca la diferencia entre los auténticos líderes y los caudillos oportunistas tradicionales. El factor liderazgo adquiere verdadero valor y protagonismo para converger con la visión de desarrollo integral de la sociedad, que deben estar lideradas por personas con vasto conocimiento y valentía para tomar decisiones, que comprendan a sus prójimos y que tengan la visión suficiente para saber cuándo una sociedad necesita redefinirse a sí mismas. Y, por supuesto, tiene que tener atrevimiento para actuar en función de tal conocimiento, porque el proceso social se dará de todas maneras. 

El secreto para el éxito de un líder estriba precisamente en tener una visión y saber converger con las mayorías; tener una visión de futuro en realidad es tener la capacidad de construir, es la condición que caracteriza a los auténticos líderes. Esto significa tener una visión más amplia sobre lo que está sucediendo ahora y lo que parece que va a suceder en el futuro; en efecto, implica estar consciente de las consecuencias tanto en el ámbito personal como para la organización de la sociedad. Toda acción humana tiene su componente de riesgo, la clave es centrarse en lo que se está haciendo, en lo que se quiere lograr, al mismo tiempo, ser consciente de los desafíos que se asumen. Pero ser consciente del riesgo no significa que permitas que eso detenga sus pasos; de hecho, el fracaso ha sido muy a menudo la base sobre la que han cimentado su éxito las personas y las sociedades exitosas. 

Al mismo tiempo, El auténtico líder debe tener la capacidad para identificar una oportunidad y darle vida, ahí radica la importancia de actuar antes de que las condiciones para hacer se disipen, con el fin de aprovechar la coyuntura en beneficio del proceso transformador. Cuando una oportunidad de esta clase pasa ante nosotros, debemos actuar como auténtico líder con firmeza y actitud respecto a lo que somos capaces de lograr.

Las sociedades y organizaciones necesitan personas como tú, para que les ayude a situarse en la vanguardia entre las sociedades que forman parte. ¿De dónde vendrán las grandes ideas, la creatividad y la innovación? ¿Y quién aportará el impulso y el valor para llevarlas a cabo? En estos casos, podrías ser tú uno de los protagonistas imprescindibles.  

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